Toxina botulínica para la hiperhidrosis

Tratamiento de la hiperhidrosis axilar, palmar y plantar con toxina botulínica: cómo actúa, tolerancia y duración del efecto.

La hiperhidrosis es una sudoración excesiva que aparece sin que exista necesariamente un estímulo que la justifique. Una persona puede presentar una transpiración importante aun estando en reposo, en un ambiente climatizado y sin realizar actividad física.

Esto es diferente de la sudoración fisiológica que aparece frente al calor o durante el ejercicio. El tratamiento con toxina botulínica no pretende impedir que el organismo transpire normalmente cuando necesita regular su temperatura, sino disminuir la sudoración excesiva característica de la hiperhidrosis en las zonas tratadas.

¿Cómo actúa la toxina botulínica?

En este tratamiento, la toxina actúa temporalmente sobre las terminaciones nerviosas que estimulan las glándulas sudoríparas, reduciendo considerablemente la producción de sudor en el área tratada.

Su utilización más frecuente es en las axilas, aunque también puede emplearse en las palmas de las manos y plantas de los pies.

Hiperhidrosis axilar

El tratamiento de las axilas se realiza mediante pequeñas aplicaciones superficiales distribuidas en la zona de mayor sudoración.

Es un procedimiento mínimamente molesto y generalmente bien tolerado, que permite retomar rápidamente las actividades habituales.

La disminución de la sudoración puede producir un cambio importante en situaciones cotidianas: vestimenta permanentemente húmeda, manchas visibles, necesidad de cambiarse varias veces durante el día o incomodidad en situaciones laborales y sociales. Por este motivo es un tratamiento que suele presentar un alto grado de satisfacción en pacientes correctamente seleccionados.

¿Cuánto dura el efecto?

La duración es variable y depende de cada paciente. En general, el efecto sobre la sudoración puede mantenerse durante más tiempo que el efecto estético de la toxina utilizada para las arrugas de expresión.

Con el tiempo, la actividad de las glándulas sudoríparas se recupera progresivamente y el tratamiento puede repetirse cuando vuelve a resultar necesario.

Palmas de las manos y plantas de los pies

La toxina botulínica también puede utilizarse para tratar la hiperhidrosis palmar y plantar.

El principio es el mismo, aunque existe una diferencia práctica importante: la piel de las palmas y las plantas es más gruesa y las múltiples aplicaciones pueden hacer que el procedimiento resulte más molesto que en las axilas, por lo que pueden requerirse medidas adicionales para mejorar el confort.

Una indicación que puede mejorar la vida cotidiana

La hiperhidrosis puede interferir considerablemente con actividades muy simples: elegir determinada ropa, estrechar una mano, utilizar determinados objetos o permanecer durante horas con calzado.

La toxina botulínica permite tratar específicamente las zonas problemáticas y reducir una sudoración que aparece de manera excesiva y sin una necesidad fisiológica que la justifique, sin confundirla con la transpiración normal provocada por el calor o el ejercicio.

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